DE QUÉ DEPENDE TU VALÍA?

 

A menudo basamos nuestra valía en dos aspectos principales:

– La opinión que tienen los demás de uno. Es decir, si ellos (padres, colegas profesionales, pareja, amigos…) me consideran una persona valiosa y competente y me lo demuestran con cariño , uno decide que tiene un valor como persona. ¿De qué opiniones dejo que dependa mi valía personal?¿Dependo de la opinión de alguien en concreto para estar tranquilo o tranquila?¿Qué pasa cuando este alguien me critica o ignora?

– Y los éxitos que conseguimos a cualquier nivel: físicamente, deportivamente, económicamente, socialmente, profesionalmente….. Si consigo lo que me propongo, si tengo éxito y me salen estupendamente ciertas tareas que tienen valor para mi, y además me felicitan, me admiran y me refuerzan, una se siente valiosa. A qué aspecto de mi vida le doy tanto valor que me lo da a mí?

Sin embargo, someter nuestra validez a lo que piensan los demás de nosotros (aún cuando sean importantes), implica condicionar nuestra estabilidad a criterios exteriores y variables. Y otro tanto pasa cuando mi validez como mujer o como hombre depende de los éxitos, sean profesionales (un ascenso) como personales (tener pareja estable, tener hijos, tener clientes,..).  ¿Qué pasa cuando todo esto nos falla? Es decir, aquellos que me apoyaban y me querían han dejado de hacerlo; los éxitos que tuve han quedado en el pasado y la mayoría de los que me defendían, ahora me critican..  ¿Cuál es mi valor? ¿Seguiré con dolor pero con serenidad o me angustiaré y me sentiré poco válido?

Desde la autoaceptación incondicional se defiende apasionadamente que una o uno no es igual a sus rasgos y conductas, sobretodo rasgos de carácter. Así, si tengo una característica que es significativamente negativa para mi, no me voy a valorar como persona en función de esta caracterísitca. Esto sería una generalización y confundir la parte con el todo. Que tengas un problema de adicción no te hace un hombre débil y degenerado, que tengas problemas de postergación no te hace un vago integral, que tengas dificultades de comunicación no te hace un mal profesional,  que tengas problemas con el orgasmo no te hace una mujer  rara, etc…Sin embargo te vas a sentir un degenerado, un vago, un mal profesional, una mujer rarita.. si no paras de confundir ese rasgo con toda tu persona y decirte que tu totalidad como persona depende de esa parte. Es la mejor forma de sentirte poco valiosa o valioso, y con sentimientos de vergüenza, culpabilidad,..

Y si por el contrario tengo una gran capacidad de hacer amigos, soy inteligente y perspicaz en mis encuentros profesionales, me quito de encima con eficacia y eficiencia los proyectos, me mantengo en forma y esbelta gracias al deporte y a la voluntad,…. signifca que soy más valioso que aquél que no lo hace o no lo consigue? Es la misma trampa! Si lo que te da valor es todo esto, qué pasará si lo pierdes.. Sentirse más valioso porque consigo estos objetivos (por otro lado totalmente legítimos) es una falsa alta autoestima. No hablo de una falsa modestia, claro que es súper agradable que las cosas salgan como uno quiera y se propone y que nos feliciten, es algo que suele gustarnos bastante y nos afecta emocionalmente, por supuesto! Pero hasta qué punto es imprecindible para sentirme tranquila y válida como profesional, madre, amiga, hija, colega…persona?

Uff! Qué cansancio, todo el día con el ánimo hacia arriba cuando las cosas salen bien y con el ánimo decaído cuando no salen bien, como una veleta… y otra vez arriba porque me han dicho que he estado fantástico y hacia abajo porque me han ignorado del todo….. Si te sientes emocionalmente variable emocionalmente y esta variabilidad está en función de lo que te digan otros o de si tienes éxito en tus tareas, vete con cuidado con esa aceptación condicional, y dite que tu valor como persona no está condicionada a nada! Ni a nadie!

La única condición que necesitas para aceptarte incondicionalmente es estar viva! Con esa actitud de partida es mucho más fácil cambiar aquellos aspectos que menos nos satisfacen, ya no me juego todo mi pellejo, es una parte menor, es algo más gestionable, pero además no hay obligación de cambiarlo; aunque siguiera con mi incómodo hábito seguiría siendo alguien con valor.

Practica la autoaceptación incondicional: aprovecha los errores inevitables y los incómodos rechazos de los demás, para reordarte una y otra vez que eres valiosa aunque no consigas aquello que quieres y aunque no tengas su apoyo! Me encantaría hacerlo muy bien y que estuvieran contentos conmigo pero si no es así, ajo y agua! Sigo siendo la misma persona…..y siempre puedo volver a intentarlo, o no!  Soy valioso porque estoy vivo y tengo la capacidad de divertirme! Que tengas una feliz semana.

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