VAGINISMO

El vaginismo es una disfunción sexual que imposibilita la práctica del coito debido a la contracción involuntaria del tercio exterior de la vagina. Esta dificultad no imposibilita que en muchos casos la mujer y su pareja disfruten de los juegos sexuales y del placer del orgasmo, ya que la única conducta que imposibilita el vaginismo es la penetración vaginal. De todas maneras, la tensión y el miedo a la penetración, la tensión entre la pareja y el malestar emocional, también pueden afectar de manera posterior otros aspectos de la sexualidad como el deseo.

Es habitual que las parejas que acuden al especialista en sexología para superar un vaginismo arrastren la dificultad sexual desde hace mucho tiempo. Las creencias como “ya me pasará”, “lo tengo que superar yo sola”, “si todo el mundo lo hace porqué yo no..” pueden retrasar por vergüenza la petición de ayuda profesional, llegando en algunos casos a postergarse durante muchos años y en ocasiones hasta cuando la pareja decide tener hijos.

Cuando el vaginismo existe de toda la vida (primario) y la mujer nunca ha podido practicar el coito, éste se puede hacer evidente en el momento de querer practicar la penetración en las primeras relaciones sexuales, o querer ponerse un tampón, o hacer una visita ginecológica y tener dificultades por la contracción de los músculos vaginales…

El vaginismo puede aparecer después de alguna situación como una infección, un parto, después de alguna cirugía.. entonces hablamos de vaginismo secundario porque la mujer ya ha practicado anteriormente el coito vaginal.

Para solucionar el vaginismo se trabaja con la desensibilización sistemática, es decir, la mujer aprende a “controlar” los músculos de la entrada de la vagina poco a poco pero con seguridad. El miedo al dolor, la aprensión a lo desconocido.. han provocado una respuesta involuntaria que impide la relajación de estos músculos y por tanto el coito. El hecho de entender e insistir en que la contracción es INVOLUNTARIA es importante, porque muchas mujeres con vaginismo persisten en el intento y al no poder, aunque quieran, se culpabilizan.

Para superar el vaginismo, la puesta en contacto con la vagina, primero puede bastar con mirarse lo genitales con un espejo, después el contacto de los propios dedos con los genitales y la vagina, después con dilatadores, después con las manos de la pareja, hasta llegar al coito.. hacen que esta respuesta involuntaria se vaya convirtiendo poco a poco en voluntaria. Este proceso hace que la mujer se ponga en contacto con su temor, lo acepte y lo supere en cada paso adelante que hace para conseguir practicar el coito. Es habitual que haya también cierta impaciencia para superar esta dificultad, pero precisamente hacer pasos “sin prisa pero sin pausa” es una de las actitudes que ayudan a su total superación. Además de poder practicar y disfrutar del coito, la mujer supera una serie de tabúes y creencias, con lo que gana seguridad y autoestima en general.

En la próxima entrada abordaré más concretamente cuáles son las principales estrategias terapéuticas para superar una dificultad sexual que a pesar de ser habitual en las consultas de sexología provoca en muchas de las mujeres que la padecen sensación de ser inadecuadas.

Que tengas una feliz semana.

 

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