CÓMO SUPERAR EL VAGINISMO

Como dije en la anterior entrada el vaginismo es la contracción involuntaria del tercio externo de la musculatura que rodea la vagina. Dicha contracción imposibilita la penetración en la relación sexual.

Para superar un vaginismo hace falta afrontarse al propio miedo, o mejor dicho, aprender a ponerse en contacto con él. Solamente así, se aprende a observar que a pesar de lo que una siente se pueden hacer los ejercicios de desensibilización sistemática que nos llevarán a la superación de la disfunción. Esto requiere aprender algunas técnicas sencillas de relajación que nos permitan controlar la respiración y el miedo para poder hacer los ejercicios.

El miedo puede estar relacionado con creencias que empezaron a instaurarse en una edad muy temprana y que fueron quedándose por la fuerza de la costumbre y provocando una tensión cada vez mayor relacionada con la penetración. Estas creencias pueden estar relacionadas con la penetración en sí, como: “La primera vez duele mucho, sangrarás, no disfrutarás…”; con miedo a lo desconocido: “Cuidado! es desconocido, puede ser peligroso, y si…?”; con miedo y desconfianza a los hombres: “Cuidado con los hombres, todos buscan lo mismo, no te vayas con el primero…..”. A estos mensajes se une la percepción alterada del propio cuerpo. La mayor parte de las mujeres tienen una percepción falsa y alterada de la vagina, de los genitales y la sexualidad. La creencia de que la vagina es “algo” oscuro, desconocido, que es como una “herida”, que es vulnerable, rígida, estrecha… son conceptos habituales, que ayudan a evitar el contacto con los propios genitales y así aumentar el desconocimiento y el miedo, como un círculo vicioso que hace sentir cada vez más inadecuada a la mujer.

Los ejercicios conductuales van dirigidos al contacto progresivo con los propios dedos (primero sólo se mira los genitales, después se toca la entrada de la vagina, después se introduce el dedo un poco en la vagina..), después con dilatadores de diferentes tamaños (que también pueden aprender a colocarse con la ginecóloga), ponerse un tampón también es un paso intermedio. En la siguiente fase colabora la pareja en caso de tenerla, también en el mismo sentido: primero se toca, después cuando todo lo anterior ya no produce ansiedad, se introduce un dedo de la pareja hasta llegar a la introducción del penen en erección. Sólo se accede a un paso superior cuando el paso anterior ya no produce nada de ansiedad y así sucesivamente hasta llegar a la penetración.

Aprender a contraer y relajar los músculos que rodean la vagina (ejercicios de Kegel)  también es de vital importancia, ya que hace aumentar la percepción de control y por tanto, hacer voluntario un acto que hasta entonces no lo era. Así pues, poder practicar la penetración cuando no se ha practicado nunca y ésta está relacionada con mucho miedo y tensión, requiere un abordaje integral que aporta un aprendizaje del propio cuerpo y un cambio profundo en la persona, mejorando la confianza y la autoaceptación.

Por tanto, si tienes o crees tener vaginismo, recuerda dejar a un lado la vergüenza y pide ayuda; con un apoyo profesional esta disfunción sexual se soluciona en prácticamente todos los casos.

Que tengas una feliz semana!

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