AUTOCRÍTICA

autocriticaSu falta nos puede hacer indulgentes con el propio comportamiento, su exceso nos deprime y bloquea. La autocrítica, es decir emitir juicios sobre nuestro propia obra o comportamiento, forma parte habitual de nuestro repertorio cognitivo.

Es deseable encontrar el equilibrio para no creer de forma infantil y narcicista que obramos siempre bien, que la culpa es constantemente del otro o nuestra forma de hacer es la mejor. Esa falta de humildad dificulta el aprendizaje, nos convierte en niños emocionales en lugar de adultos, y además, hace que la convivencia con nosotros sea bastante incómoda.

Pero tampoco de forma excesivamente dura, despreciando nuestro comportamiento y peor aún, a nosotros mismos. El significado que demos a la autocrítica será la clave para utilizarla a nuestro favor y a favor de nuestro entorno; o por el contrario, servirá para que nos haga sentir más pequeños y menos adaptados.

El estilo de autocrítica, igual que otras valoraciones cognitivas, son expresiones del ambiente familiar, educativo y social en el que nos hemos movido. Pero cómo saber si mi estilo de autocrítica es adaptativo? Hay 3 características para reconocer un buen estilo autocrítico:

– A nivel cognitivo. El sano estilo autocrítico tiene una postura muy clara: mis errores no son yo. El valor de mi persona es intocable e incuestionable. Lo que ponemos encima de la mesa es ésa conducta valorada como errónea, no toda mi valía. Qué he hecho bien, qué he hecho mal, por qué creo que lo he hecho mal? qué puedo mejorar? creo que me he equivocado y voy a pedir disculpas?…. Este tipo de valoración nunca nos hará bajar la propia estima, nos permite valorar con cierta distancia y por tanto mejorar, y nos permite pedir disculpas con dignidad y sin problema en caso de valorarlo necesario. Se parte de la base de que el ser humano es valioso pero falible.

– A nivel conductual. Puesto que la autocrítica adaptativa se dirige a la conducta y no a la persona, ésta es ligera. Es decir, utiliza estrategias de afrontamiento dirigidas al problema y no a las emociones. Hay una búsqueda expresa de solución y mejora, se busca una solución para cambiar aquello que no nos gusta de nuestro comportamiento con esfuerzo y sin lamentaciones dramáticas. Me he equivocado y punto, voy a intentar solucionarlo. Es conciso, concreto y proactivo. Yo acepto mi error y lo enmiendo, si puedo..

– A nivel emocional. Las consecuencias emocionales de la autocrítica adaptativa son emociones como el pesar o la decepción por nuestros errores, porque nos duele después de tanto esfuerzo. Pero ni la depresión, ni la vergüenza o la culpabilidad están presentes si la autocrítica está dirigida correctamente. El malestar emocional no perdura demasiado en el tiempo ni es tan intenso como para alterar nuestra vida cotidiana. Esto es debido a que la mirada es honesta: mira el error como es, pero no peor.

Que tengas una feliz semana!

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